1.-Introducción
En este trabajo planeo exponer y explicar la tercera antinomia de Kant expuesta en la Crítica a la razón pura y demostrar su relación con la Historia y su consecuencias. Es aquí en donde el autor pretende explicar y resolver el conflicto entre libertad y causalidad como explicaciones del mundo. Para tratar este problema, voy a proceder como lo hace Kant: primero explicaré la tesis, la cual está a favor de la libertad. Después, daré la prueba a esta afirmación y sus observaciones. Posteriormente, voy a exponer la antitesis, la cual explica por qué la causalidad es la mejor explicación para el mundo, dando la prueba de esto y de nuevo unas observaciones. En tercer lugar, explicaré la solución que le da Kant a este problema. Después me aproximaré a las consecuencias de esto en Historia y por ultimo formularé una reflexión sobre el papel de la tercera antinomia dentro el campo de los estudios históricos.
2.-Desarrollo
2.A.-Tesis: Prueba y Observaciones
Kant inicia exponiendo su tesis a favor de la libertad de la siguiente manera: “Tesis. La causalidad según leyes de la naturaleza no es la única de la cual puedan ser derivados todo los fenómenos del mundo. Es necesario, para explicarlos, admitir además una causalidad por libertad”[1]. Por esto hay que entender el problema como uno primordial, originario; el problema no es si todo está determinado en la naturaleza por la causalidad, sino que tuvo que existir un momento originario el cual forzosamente apunta a que fuera la libertad como un “motor primero” [2]. Esto es demostrado de la siguiente manera:
“Prueba. Ahora bien, la ley de la naturaleza consiste precisamente en que nada acontece sin causa suficientemente determinada a priori. Por consiguiente, la proposición que dice que toda causalidad es posible sólo según leyes de la naturaleza, se contradice a sí misma en su universalidad ilimitada, y ésta no puede, pues, ser admitida como la única”[3]
Es decir, uno no puede justificar la causalidad dentro de la naturaleza como si ésta fuera circular, eternamente causa sin origen. Por lo tanto, la única manera de romper con este círculo vicioso es con la libertad. Kant nos da unas observaciones para entender a más profundidad el problema, por una parte, hay que tomar en consideración lo siguiente: “Observación. La idea trascendental de la libertad no constituye ni con mucho el contenido completo del concepto psicológico de ese nombre, el cual es, en gran parte, empírico; sino solamente el [concepto] de la espontaneidad absoluta de la acción”[4]. Por lo tanto, no estamos hablando de la libertad del individuo al tomar decisiones, sino más bien en el origen de una acción en su totalidad. También hay que entender que el uso trascendental y a priori no son entendibles como experiencia posible.
2.B.-Antitesis: Prueba y observaciones
Para Kant esto no es un problema nuevo, está bien estudiado, lo podemos apreciar en la confusión de varios filósofos a lo largo de la historia. Esto se debe al otro lado del conflicto, la antitesis: “No hay libertad, sino que todo en el mundo acontece solamente según leyes de la naturaleza”[5], pero ¿cómo es esto posible con lo previamente visto? La respuesta es que como sólo podemos dar cuenta de cómo la causalidad afecta al mundo, no le podemos dar prueba de la libertad ya que esto no satisface a la razón.
Por eso, hay que entender a la libertad como una mera ficción, una simple promesa del descanso de la linealidad eterna del acontecimiento casual que es autorreferencial. El mundo sólo se puede comprender a través de las leyes naturales; es evidente que la causalidad existe y por lo tanto es sólo a través de ella que se puede entender la experiencia y no a través de la libertad. Para entender esto más a fondo, Kant nos hace una vez más unas observaciones atinadas:
“Ahora bien, aunque se concediera, de todas maneras, una facultad trascendental de la libertad para comenzar las mudanzas del mundo, esta facultad debería estar, por lo menos, sólo fuera del mundo (aunque siempre sigue siendo una atrevida pretensión la de suponer, fuera del conjunto de todas las intuiciones posibles, todavía un objeto, que no puede ser dado en ninguna percepción posible)”[6].
El problema real de la tesis se encuentra aquí, es decir ¿cuál y cómo sería el “primer motor”? No es posible describir ni pensar en este objeto, por lo tanto, es muy complicado defender a la libertad trascendental. Por otro lado se nos señala: “Pues junto a tal facultad de libertad sin ley ya casi no se puede pensar una naturaleza; porque las leyes de esta última serían alteradas incesantemente por los influjos de la primera, y el juego de los fenómenos, que según la mera naturaleza sería regular y uniforme, se volvería con ello confuso e incoherente”[7]. No es posible entender al mundo natural sólo a través de la libertad, ya que esto sería imposible por la incoherencia que ésta representa; uno necesita leyes y por lo tanto, causalidad para entender el mundo, y éstas son evidentes a través de la regularidad.
2.C.-¿Cómo se resuelve este problema?
Es aquí en donde se encuentra la genialidad de Kant para resolver este problema. Lo que ha hecho es dislocar el problema y explica que, por un lado, la causalidad se refiere a las leyes naturales y, por el otro, a la libertad: “Es sobremanera notable que en esta idea trascendental de la libertad se funda el concepto práctico de ella, y que aquélla constituye en ésta, propiamente, el momento de las dificultades que siempre han rodeado la cuestión de la posibilidad de ella”[8]. Por ello entendemos que el problema de la libertad está relacionado con el problema de la moral. En pocas palabras para Kant no es un problema, sino que son dos ámbitos diferentes, por un lado la causalidad es una cuestión del conocimiento y la libertad es una cuestión de la moralidad.
2.D.-Pero ¿cuáles son las consecuencias dentro de la Historia?
Para entender las consecuencias del trabajo de Kant en la Historia, me referiré a un autor en específico: Raymond Aaron. Creo que lo primero que hay que tomar en cuenta es que las discusiones con Kant de parte de los historiadores son limitadas, por ejemplo, dos historiadores que toman en serio estas discusiones son Marrou y Veyne[9]. Con respecto a los demás, Kant diría que no han despertado del sueño dogmático.
Hay que tomar en cuenta que cualquier discusión que se entable entre Filosofía e Historia siempre tendrán poco público, es decir, son pocos los historiadores dispuestos a entablar estas discusiones, las cuales se tornan particularmente difíciles con un autor como Kant, el cual nunca habla de los problemas que le incumben a la Historia. Sin embargo, en el pensamiento kantiano es tan importante que se ven forzados a combatirlo de la mejor manera posible. Por ejemplo, Aaron nos dice que Dilthey intentó adaptar este concepto a la Historia, y es el mismo Aaron quien llama a esta adaptación Crítica de la razón histórica. Sin embargo, quien sí llevó a cabo esta tarea por gusto propio fue Jean-Paul Sastre, quien logra esto a través de su Crítica de la razón dialéctica, así estableciendo una relación entre estos dos autores[10].
A la luz de lo anterior es como continúo el proyecto de formular unas categorías que permitan pensar la Historia como si fuera un problema de la Naturaleza (causal)[11].
3.-Reflexión
Es así como la Historia intenta constituirse como conocimiento; es decir, si podemos representar el pasado como causal, entonces podemos construir un conocimiento histórico: “Llamaremos proposiciones narrativas las proposiciones que se refieren a acontecimientos separados en el tiempo y según un orden de sucesión: la lectura de Hume despertó a Kant de su sueño dogmático; el Tratado de Versalles despertó el nacionalismo alemán; […] Estas diversas proposiciones suponen un orden temporal y plantean algunos problemas de lógica”[12]. Es sólo estableciendo un orden causal como podemos acercarnos al conocimiento (tal como lo explica la solución a la tercera antinomia).
El problema real es uno que predijo el mismo Kant, el cual se funda en esta causalidad: ¿cómo establece una relación causal sin regularidad? Esto es imposible. El historiador se ve forzado a establecer una relación entre los eventos de forma analógica[13] y esto no es conocimiento, sino un problema de la moral. El problema de la Historia es que su conocimiento se encuentra más cerca del problema de la libertad cuando desearía estar en el problema de la causalidad. La Historia dentro de la explicación Kantiana es simplemente “Historia Magistra Vitae”.
Bibliografía
Aaron, Raymond. Lecciones sobre la historia. Cursos del Collége de France, Texto establecido y anotado por Sylvie Mesure México, FCE, 2001.
Kant, Immanuel Crítica de la razón pura, trad. Mario Caimi, México, FCE, 2009.
[1] Kant, Immanuel Crítica de la razón pura Trad. Mario Caimi, Mexico, FCE, 2009, p.441
[2] Ibíd., p.447
[3] Ibíd., p.444
[4] Ídem.
[5] Ibíd., p.441
[6] Ibíd., pp.445-446
[7] Ibíd., op. cit. p.446
[8] Ibid., p.504
[9] Aaron, Raymond. Lecciones sobre la historia. Cursos del Collége de France, Mexico, FCE, 2001, p.52
[10] Ibid., p.43
[11] Ibid., p.200
[12] Ibid., p.180
[13] Es más, ¡el mismo Raymond Aaron lo acaba de hacer en la cita anterior!