Ahí está la casa tal como la recuerdo, es un bloque sólido de dos pisos como los hogares “deberían” ser. Rojo adobe, de ese color, es un rojo como sangre seca, sangre de mi sangre. Puertas negras como los ojos que me observan. El alma del hogar se encuentra atrás de esos ojos. Ojos que me comen.
Hay un patio de piedra (sólido) y a la distancia, un jardín que parece infinito (edén). Miro hacia arriba, cielo que su infinitud es interrumpida por nubes traviesas, pequeñas. Alguna vez este patio tuvo caballos y carruajes, majestuosas caballerías de grandes señores. Ahora es un hogar ¡cómo pasa el tiempo! El nombre de los caballos todavía en la pared como un vestigio de tiempos de gloria. Tal vez de aquí proviene la fortaleza.
¿Cómo es que transcurre el tiempo, cómo pasa? Si Heráclito tiene razón, el tiempo es como un río. Si es así, entonces me queda claro que este río-flujo es disparejo. A veces son rápidos, otras veces las aguas son tranquilas, lentas, domingueras; y si esto sucede, sin duda se puede estancar en algunos lugares; este hogar es uno de estos estanques. Estancado en el tiempo. Y cuado uno se queda quieto frente al impetuoso río del tiempo, el resultado inevitable es el anacronismo, el no-tiempo, el estar fuera del tiempo.
Todo esto es lo que siento cuando veo esa última puerta entre mi sangre (sangre que cubre las paredes) y yo. Es una puerta de vidrio a la que a través del tiempo le fue creciendo una planta de hierro, orgánica, ominosa. Una enredadera europea trasplantada a las tierras de bárbaros, una tierra sin salvación, tierra que no desea ser salvada.
Abro la puerta lenta e inseguramente (tristeza que combate con la alegría) y enfrente de mí está la escalera-espiral (la de mis sueños y mis pesadillas). Hipnótica, náuseas.
A mi derecha, una cocina antigua llena de vida, comida, interacción. A mi izquierda, un comedor lleno de muerte, solemne, silencioso. Es una planta donde se encuentran fuerzas contrarias (no tengo miedo… mentira). Qué más queda que subir...
Espiral eterna y llena de imágenes: grabados, figuras, pinturas. Todas fuera de su contexto y su tiempo. Así creando una atopía, un no-lugar en un no-tiempo, sin embargo, se mantienen ahí construyendo su propia estética.
En medio de toda esta vorágine, este vórtice, esta caída por la madriguera del conejo a la inversa, ahí está, como una epífania, como la máxima del hogar, el pilar base, todo responde a él: EL RETRATO FAMILIAR.
La Familia Souza Saldivar
¿Qué es la familia? ¿Qué representa ser parte de una familia? ¿Cómo se representa una familia a sí misma (lo evidente y obvio vs. lo inconsciente y accidental)?
Lo primero que quiero observar es su posición en la casa y el tamaño de la foto (1.50 x 1.00 mts), que se encuentra al final de las escaleras en la casa de mis ancestros. Esto habla de la importancia del retrato para la señora Teresa, quien la imprime de un tamaño que, hasta cierto punto, es innecesario; pero, al mismo tiempo, la oculta de las visitas porque se encuentra en el segundo piso (el piso de las habitaciones). Como si fuera un recordatorio para los que viven en la casa y no un símbolo de identidad para distinguirse de los visitantes.
Esta reflexión me lleva a ver la posición de los personajes. En el centro se encuentran las mujeres (María Teresa arriba y Valeria abajo) y en la periferia los hombres (Antonio a la izquierda y Valente a la derecha), hasta arriba, el retrato del ancestro.
El pilar, el centro está formado por una mujer que en su persona se encuentra acaparada toda la fuerza de la familia, una estructura matriarcal. A sus pies, la sucesora esperando su turno para ascender al sillón. Los hombres, aunque importantes, no son los que tienen la última palabra, son más bien príncipes consentidos, imagen clara de la nobleza decadente. Hedonistas, nazis, sin embargo, carentes de espacio de acción, simples juguetes de estatus con una vida acelerada, mueren en promedio a la edad de 50 años. Tal vez en ellos se encuentre la ruptura.
The last of the famous
International playboys
The last of the famous
International playboys
¿En dónde se encuentra el padre, el señor de la casa?
In our lifetime those who kill
The newsworld hands them stardom
And these are the ways
On which I was raised
These are the ways
On which I was raised
La respuesta se bifurca. ¿El retrato ancestral es el hombre de la casa? Por un lado, la familia Saldivar tiene una tradición de matriarcados (mujeres feroces, indoblegables, terribles). Por el otro, la señora Teresa ya llevaba aproximadamente 10 años divorciada del señor Antonio Souza.
I never wanted to kill
I am not naturally evil
Such things I do
Just to make myself
More attractive to you
Have I failed?
A pesar de que la fotografía fue tomada a mediados de los setentas, la imagen aparece como un elemento mucho más antiguo. Otro cosa que resalta es el cuadro que se encuentra arriba de ellos. El ancestro que vigila, el panóptico del hogar. ¿Quién es él? El cuadro como objeto, ¿es un recordatorio? ¿Será un sustituto a la falta del hombre del hogar? ¿Una familia conservadora regida por mujeres? ¿Una casa necesita uno hombre fuerte para que la comande, para que la castre? No, no creo, no lo sé. Creo que dentro de la óptica conservadora encontramos que entre más tiempo tenga una familia, más fuerte y más prestigiosa se vuelve. Estos cuadros intentan dar una ilusión de eternidad, la anacronía de la foto fortalece el pilar. Un amuleto totémico. Un mantra iconográfico.
La luz juega un papel importante, ya que cada personaje está nada más iluminado a la mitad, como si sólo la mitad de ellos se encontrara en el momento, sólo la mitad de ellos pertenece a la familia. La otra parte está ausente, vacía, en negro. ¿Será esto intencional o puro azar?
La vida en una familia conservadora es como la luz en la fotografía, sólo la mitad de ti está ahí. Mi condición es un poco más complicada. Pero en el momento de la foto, encontramos un momento crítico, de radicalización de las posiciones de los individuos, la parte oscura avanza sobre los personajes, sin embargo, nunca la consumen totalmente ¿Por qué es tan fuerte su liga en y con la familia? La explicación que se me ha dado es: “uno no escoge a su familia, pero siempre se le defiende”. Tal vez esto no seria tan fuerte si sólo fueran cuatro personas, pero el clan Saldívar, localizado en las inmediaciones del la foto, está conformado por más de 100 individuos, fuertemente entrelazados por vínculos irrompibles. ¿Es éste el único tipo de solidaridad que existe ahora? ¿El ancestro les dará su fuerza?
Este esquema familiar (que me recuerda a una familia siciliana -fascinación/temor-) es el que rodea a estos individuos. Ellos no estarán de acuerdo con sus varias posiciones de vida, a pesar de ello, son parte de una unidad que ha sido impuesta sobre ellos. Lo más terrible es que la disociación es imposible, o al menos eso parece.
La fotografía funciona como un oráculo. Su carga narrativa sigue las pautas de la tragedia. Es decir, marca los futuros de los individuos retratados, mientras que, tratar de renunciar a esos destinos es inevitable. El oráculo juega con la semántica del tiempo de este pequeño estanque, éste siempre tiene la razón por su ambigüedad. Y es en esta variable del futuro del pasado en el cual me encuentro, me doy cuenta que es parcialmente correcto; no se puede huir de la tragedia, pero, a pesar de ello, hay condiciones para escoger la tragedia personal. Hay que entender que lo individuos en la foto no son los que yo conozco. Ese momento estancado para siempre nunca más se puede vivir; así se encuentra la familia Souza Saldívar frente a extraños que usan sus mismos nombres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario